LOS HOYOS DEL
CAMPO DEL CIELO
Y EL METEORITO




Impresiones por contacto sobre gelatina de plata, 
fotografia mural, serigrafia de texto sobre pared


FONDAZIONE MERZ, TORINO 2011
DEPARTAMENTO DE CIENCIAS GEOLÓGICAS, UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES 2014






  Comisionada originalmente para la exhibición The Inaccessible Poem, curada por Simon Starling en la Fondazione Merz, Los Hoyos del Campo del Cielo y el meteorito es una reconstrucción interpretativa basada en los acontecimientos relacionados con la figura del geólogo Juan José Nágera y la misión que comandó a principios del siglo XX a la zona de impacto.

  En mayo de 1923, Nágera llegó a Campo del Cielo con el fin de confirmar o desmentir el hallazgo del añorado meteorito Mesón de Fierro, por el que la provincia de Santiago del Estero ofrecía desde 1873 una cuantiosa recompensa expresada en dinero y tierras. Esta promesa, por supuesto, dio lugar a iniciativas privadas, como la llevada a cabo por el empresario Manuel Santillán Suárez todo a lo largo de las décadas de 1900 y 1910. En las proximidades del poblado de Gancedo, Santillán Suárez halló tres “hoyos” curiosamente situados muy cerca unos de los otros; de la mayor de estas depresiones, que además era la única rellena con agua, pudo rescatar varios fragmentos metálicos que inmediatamente reconoció como meteoritos. El más grande pesaba 2000 kg. Se dice además que durante estas incursiones Santillán Suárez creyó haber encontrado efectivamente el Mesón, pero que mantuvo en secreto su descubrimiento por razones desconocidas. Aún así, los rumores comenzaron a circular y el Estado argentino decidió enviar a Nágera para investigar.
  Tres años más tarde, los resultados producto de la expedición oficial fueron publicados por la Dirección General de Minas en un volumen ilustrado con mapas y una selección de fotografías, titulado Los hoyos del Campo del Cielo y el meteorito. A partir de las observaciones y el análisis de las tres fosas que había encontrado Santillán Suárez, además de una cuarta, bautizada lacónicamente por Nágera como Hoyo Aislado, el geólogo concluyó que no era posible confirmar si se había redescubierto el Mesón de Fierro, ni atribuir la existencia de las fosas al impacto de meteoritos (Nágera determinó, de manera incorrecta, que las depresiones eran en realidad excavaciones que habían sido realizadas por los habitantes originarios de la zona).

  Casi 90 años después, Faivovich & Goldberg lograron ubicar los negativos originales de la investigación de Nágera dentro de un archivo estatal semi abandonado. La serie de 25 fotografías, que incluye imágenes nunca antes vistas ya que no habían sido publicadas en su informe, fue impresa en su integridad usando el método de contacto de gelatina de plata. Una investigación posterior sobre la vida del científico llevó a los artistas a su ciudad natal, Gualeguaychú, donde fotografiaron un monumento monolítico erigido en su honor que fue incluído en la instalación a modo de mural, provocando, a través de un trompe l'oeil, una extraña apertura en el espacio de la sala que parecía invitar al espectador a trasladarse hacia sitios remotos.